viernes, 29 de junio de 2012

LÓPEZ, LOS (ARUCAS)

Topónimo con el que se conocía un antiguo lugar en el casco de Arucas, donde en 1506 se encontraba el ingenio azucarero del Gobernador Lope de Sosa Cabrera y su esposa Inés de Cabrera.

Para recordar el mismo la calle más próxima al lugar recibió este nombre, y es la continuación de la calle Dr. Fleming, Carretera de Acceso a la Montaña de Arucas (GC-304), a partir de su intersección con la calle Juan de Dios Martín.

La calle (Google earth)
Este gobernador, nombrado el 9 de mayo de 1504, renombrado el 5 de noviembre de 1507, y que se mantuvo en el cargo hasta finales de marzo de 1520 cuando partió para el puerto de Darien (Nueva España) al ser designado Gobernador de Tierra Firme, se «aficionó», como se decía entonces, a la isla.

A pesar de tenerlo prohibido por la normativa legal del reino, Lope de Sosa, siendo consciente de las oportunidades económicas que se daban entonces, no dudó en comprar tierras de regadío, plantar cañas y levantar un ingenio propio de fabricación de azúcar en Arucas, en las proximidades de este lugar, junto a la acequia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas.

El negocio del azúcar comenzaba a ser muy importante en la primera década del siglo XVI y Lope de Sosa no perdió la oportunidad que se le brindaba, al estar en una posición de dominio que utilizó en su propio beneficio en multitud de ocasiones.

El gobernador vio en las aguas perdidas y sin dueño una oportunidad de medrar en su provecho y así, en la construcción de su ingenio, debió de entrar en contacto con Luis de Armas. Posiblemente, ambos llegaron a la conclusión de que la mejor manera de regar las nuevas propiedades era echando mano de las aguas sobrantes de los cauces de la isla. 
Cantonera (Fedac)
Durante la estancia de Lope de Sosa en la Corte de Castilla en 1511, obtuvo la primera provisión de merced de las aguas perdidas a favor de Luis de Armas. Según un documento fechado pocos años después, Luis de Armas era «pariente» de Lope de Sosa.

Fue un Gobernador que también tuvo denuncias por determinadas libertades en el cobro de los diezmos por el azúcar. En el juicio de residencia contra el gobernador Lope de Sosa, quedaron de manifiesto las acusaciones de corrupción o cohecho ejercidas contra él. Hay una referencia documental, dada en Segovia, que data del 25 de agosto de 1518, de un escrito de las justicias del Reino, en especial de las de Gran Canaria, para que vean y guarden las sentencias dadas por el Consejo, que dice:

«… La residencia tomada al gobernador Lope de Sosa por el licenciado Herrera, teniente gobernador de las islas, en el cual le fueron dados ciertos cargos: (…) Que hizo repartimiento, entre los dueños de ingenios, de maravedis y azúcar para seguir los pleitos que tratan sobre los diezmos que le piden. El teniente la dio por libre y el Consejo la confirmó, aunque ordena que no se haga más…».

Tronera (Fedac)
De todas formas, en la sentencia reproducida, con la expresión final «que no se haga más», al tiempo que se deja clara su implicación y posible lucro en las resoluciones tomadas durante su gobierno, también se corre un tupido velo por la protección de la que gozaba el personaje. 

Lope de Sosa no solo quedó «libre de toda culpa» pues además al poco tiempo fue nombrado gobernador de Tierra Firme por su buena relación con el rey Carlos I, deseoso el monarca de sustituir en dicho cargo a Pedrairas Dávila.
Lavadero (Fedac)
Lope de Sosa falleció cuando iba a tomar posesión de su cargo. Su viuda recibió una paga de por vida en pago de la «gran labor» realizada por su marido. Las artimañas del Gobernador se fueron conociendo con el tiempo, y dos siglos después el fiscal Zuasnavar aseguraba que Lope de Sosa en 1512 despojó á los dueños de las aguas de Satautejo (Santa Brígida) y las dio á su cuñado Pedro Cabrera, al regidor Cristóbal Vivas y al escribano Juan de Aríñez.

Muy cerca del final de la calle sin salida que lleva este nombre y que acaba en una cantonera de la acequia, estuvo enclavada la antigua fábrica de tabacos de Manuel Caballero, que fue comprada en 1947 por Nicolás Socorro pasando a denominarse Apolo y desaparecida en la segunda mitad del pasado siglo XX, donde se elaboraban cigarrillos con parte de la hoja de tabaco cultivada en Arucas.

En ella trabajaban unas  «...cuarenta trabajadoras, en su mayoría mujeres del barrio de El Cerrillo y La Goleta, frente a cuatro o cinco hombres.
Caja cigarrillos Apolo (todocolección-net)
Una de las razones que explican la contratación masiva de mujeres era su cualificación informal, que no se reconocía en el mercado laboral y por lo tanto no era necesario remunerar. La mayoría de las cigarreras habían aprendido el oficio por tradición familiar y lo tenían en gran estima: “El oficio de cigarrera yo nunca lo he de dejar, porque es un oficio muy bueno para solteras y casá”.

Esta rima dicha por una cigarrera de la fábrica de Arucas y transmitida oralmente de madres a hijas, sirve para afianzar la importancia del aprendizaje en el hogar del oficio y la consideración positiva que se tenía de la cigarrera » (DOMINGUEZ PRATS, P.: "El trabajo en las empresas tabaqueras en Canarias durante el primer franquismo. El caso de Las Palmas 1940-1955", Comunicación Congreso Historia USC, Santiago de Compostela, 2005).

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

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